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Imágenes en tus mails sin botón y sin regalarle tu IP al remitente: el proxy de imágenes

Por qué mostrar las imágenes de un mail le contaba al remitente tu IP y tu dispositivo, y cómo un proxy firmado las muestra igual sin que el pedido salga de tu navegador.

30 de octubre de 2026

Si usás el webmail de Duobox, esto es para vos: por qué las imágenes de tus mails ahora se ven solas, sin el botón Mostrar imágenes, y qué pasa por detrás cuando se cargan.

Un mail en HTML casi nunca trae sus imágenes adentro. Trae direcciones: <img src="https://boletin.ejemplo.com/logo.png">. Para dibujarlas, alguien las tiene que ir a buscar a ese servidor, que es del remitente.

El problema

Había dos maneras de resolverlo, y las dos estaban mal.

Bloquearlas y mostrar un botón. Era lo que hacíamos: cada mail llegaba con Imágenes ocultas arriba y había que tocar Mostrar. Hoy casi todo el correo de una empresa —facturas, boletines, avisos de un proveedor— viene con imágenes, así que el botón se tocaba siempre. Un permiso que se da siempre no protege: molesta.

Mostrarlas directo. Tu navegador le pide cada imagen al servidor del remitente, y en ese pedido le cuenta tu IP —y con ella más o menos dónde estás y desde qué red—, qué navegador y qué dispositivo usás. Si además el mail usa una dirección distinta por destinatario, sabe que fuiste vos. Y si la página no se cuida, el mail también carga hojas de estilo y fuentes de afuera, que cuentan lo mismo.

Qué hicimos

Las imágenes pasan por un proxy nuestro. Tu navegador nunca se las pide al remitente: se las pide a api.duobox.io/img, y nuestro servidor las va a buscar y te las devuelve. Del otro lado llega un pedido de un servidor de Duobox, no el tuyo.

Un proxy abierto le serviría a cualquiera para usar nuestro servidor de intermediario, así que tiene tres cercos:

  • Firma. Cuando abrís un mail, el API encuentra cada imagen del HTML y firma su dirección con una clave que sólo tenemos nosotros. El proxy sólo baja direcciones firmadas: no sirve para pedir otra cosa.
  • Sólo direcciones públicas. Una imagen podría apuntar a una dirección interna —localhost, la red de nuestros servidores— para que el proxy entre por ella. Cada dirección, y cada redirección que siga, se resuelve y se rechaza si no es pública. Tiene tope de tiempo (10 segundos), de tamaño (8 MB) y de tipo: sólo imágenes, nunca SVG, que puede traer código.
  • La página del mail. El mail se dibuja en un marco sin scripts, con una política que sólo deja cargar imágenes del proxy o las que vienen adentro del mail. Una imagen escrita de una forma que no reconocimos no se ve. Nunca sale directo al remitente.

Las imágenes no se guardan de nuestro lado: el que las recuerda es tu navegador, por un día.

Lo que no cambia

El remitente puede seguir sabiendo que abriste el mail y cuándo: el pedido al píxel ocurre igual, aunque lo haga nuestro servidor. Lo que deja de saber es dónde estás y con qué lo abriste. Bajar las imágenes apenas llega el mail, antes de que lo abras, ocultaría también eso; por ahora no lo hacemos.

Qué tenés que hacer

Nada. Abrí un mail con imágenes y se ven, sin botón. En la app instalada, los mails que ya estaban guardados se vuelven a pedir una vez para que sus imágenes pasen por el proxy.

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